Marcos Aguinis cumplirá 80 años en un mes. De ese tiempo vivido, más de medio siglo aguinisse lo dedicó a la escritura. A una destacada y multipremiada carrera de escritor en la que elaboró once novelas, dieciséis libros de ensayos, cuatro de cuentos y dos biografías. También incursionó en política al asumir como subsecretario y luego secretario de Cultura de la Nación bajo la presidencia de Alfonsín, con la vuelta de la democracia, en 1983.

 

¿Cómo observa este momento de la Argentina?

Muy preocupado porque se está aislando del mundo. Veo una política que está empeorando la situación económica del país porque no entra un dólar. No olvidemos que el cepo es un instrumento de tortura y caza. Y el cepo hace que se evite la posibilidad de sacar dólares. Pero el resultado fue peor, porque con eso se impide también que entre un dólar. Nadie en su sano juicio va a traer un dólar a la Argentina.  Por lo tanto, son medidas muy equivocadas las que se han tomado y están empeorando la situación del país. Además de caer el precio de la soja y caer el precio del petróleo se empezó a agravar más la cosa. Y yo le temo mucho a la conflictividad social, le temo sinceramente mucho.

 

¿Qué podría decirnos de los valores actuales?

Pésimos. Hace rato que estoy escribiendo sobre la Argentina.  Hace veinte años publiqué el libro Un país de novela (en 1988). Creo que es un título muy acertado porque una novela es algo cuyo final se desconoce y al mismo tiempo cada página va trayendo novedades.  Y es lo que pasa en la Argentina. Como en una novela, no sabemos cómo termina ni qué va a pasar.  Así lo  escribí en El atroz encanto de ser argentinos (2001), donde denunciaba muchas de las cosas terribles que pasan en nuestro país especialmente en materia de valores. Uno de los últimos fue ¡Pobre patria mía! (2009), que lo publiqué hace cinco años, todavía las cosas no estaban tan mal pero yo ya anunciaba que esto iba en un camino muy equivocado y peligroso. De modo que eso yo lo anuncié ya claramente. Mucha gente ha leído y releído varias veces los textos. No tengo mucho que agregar.

 

¿Y cómo se revierte esa tendencia? ¿Cómo se podrían modificar los valores que se transmiten de una generación a otra?       

Eso es un problema cultural.  No es un problema solamente económico. Tiene que haber un acuerdo social fuerte para volver, otra vez, a darle valor a los méritos. En la Argentina el que tiene méritos es visto como un criminal, como un delincuente. Hoy en día no se sabe si ir a la escuela es para estudiar o para matar al compañero que estudia más que uno. Y ha ocurrido, han atentado contra un chico porque era buen alumno. Aquí hay una distorsión gravísima. ¿Qué futuro le espera a nuestro país con ese tipo de valores? Por otro lado, se sabe que en el país la Justicia no es eficiente por lo cual eso estimula al delito económico. O al delito de cualquier tipo. Es decir, los ilícitos acá son considerados como permitidos porque la Justicia no se comporta a la altura de las necesidades. Hay una posición muy permisiva, facilista. Por eso yo digo que es un problema cultural. Y si no se toma conciencia de esto las cosas, evidentemente, van a empeorar.

 

¿De qué proyecto personal le gustaría hablarnos?

Acabo de publicar una nueva novela histórica ambientada en la época de la Primera Guerra Mundial. Como ahora se cumplen 100 años del acontecimiento que fue el más cruel que conoció la historia humana hasta ese momento. Después las cosas empeoraron más todavía.  Entonces escribí una novela histórica inspirada en esa época (lo hizo junto a Gustavo Perednik, se llama Sabra y se editó hace un mes).

 

¿Queda algo de la irracionalidad de esa época en estos días con lo que se observa en Siria e Irak, por ejemplo?

No solamente que queda sino que en algunos casos se ha incrementado. Con variaciones muy horribles, de pesadilla.

 

¿Qué liderazgo intenta transmitir desde su escritura?

Desde mi escritura yo pretendo esclarecer, mostrar lo más objetivamente posible, los hechos y hacer evidente que hay caminos mejores que el que estamos nosotros transitando. Que es malo y nos lleva a estar peor. Entonces mi propósito y mi esfuerzo son para esclarecer en ese aspecto.

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