Víctor Cipolla es director de Responsabilidad Social de OSDE (Organización de Servicios Directos Empresarios). Tiene 57 años, es abogado, cuenta con un master en Políticas imagePúblicas y realizó parte de sus estudios en España, además de vivir muchos años en ese país por trabajo. Tiene 3 hijos e ingresó a OSDE hace casi ocho años. «Nosotros creemos que nuestra organización trata de agregar valor social a las cosas que hacemos», asegura Cipolla.

 

¿Cómo es el presente de OSDE?
Somos unas obra social que ha crecido en los últimos años de manera exponencial. El mes pasado sumamos al socio número 2 millones. Así que estamos más que contentos.
La problemática de la salud tiene aristas muy difíciles. En el caso de las nuevas tecnologías se observan aumentos. También hay importación de medicamentos y de nuevas tecnologías que, normalmente, en el país no se producen. A eso hay que sumarle el problema que ocasiona la ley de Prepagas que se dictó hace casi tres años y que hoy está implementada de manera parcial. Estamos trabajando y tratando de dialogar con el Gobierno para que se pueda reglamentar toda la ley. Para ello, hay partes de esa ley que habría que modificar en beneficio de los socios y para que tenga visos de realidad, con lo que uno cotidianamente ve en la salud.

 

Desde el ámbito privado, ¿cómo observa la salud pública?
Hace tres años, en un congreso argentino de salud que desarrollamos en Iguazú, presentamos la primera encuesta que se había hecho en más de 20 años en el país y que mostraba los distintos subsistemas de la salud: la pública, la privada (las prepagas), las obras sociales sindicales y el PAMI. Hicimos un muestreo a través de Alejandro Catterberg de Poliarquía que resultó muy interesante. Allí encontramos datos que todavía hoy son valederos.
La gente que se atiende en la salud pública está muy contenta con el modo en que los médicos se ocupan de ellos. Lo mismo pasaba con los distintos subsistemas. También encontramos gente que respondía y que opinaba de la salud pública, cuando en realidad se atendía en la privada. Decían que era horrible la salud pública y cuando le consultábamos si alguna vez se habían atendido allí decían que nunca. Eso trajo aparejado un estudio de cómo la gente visualiza los sistemas sin utilizarlos. En el caso del PAMI, sobre todo, cuando los abuelos hablaban decían que estaban mejor, aunque todavía quedaba solucionar el tema de los medicamentos. Contaban que los atendían mejor que diez años atrás. Quizás habría que hacer una nueva encuesta para ver cómo sigue y cómo se está trabajando actualmente. Pero sí vale la pena destacar como todas tenían una consideración altísima de los médicos de los hospitales públicos. Esto no lo sabe la gente comúnmente, pero un médico que atiende en un hospital público a la mañana, seguramente atiende en su consultorio para una empresa de medicina prepaga a la tarde u opera a la noche en algún sanatorio privado.

 

¿Cómo impactó la ley de fertilización asistida en la obra social?
La ley ha generado algunos inconvenientes. Por lo pronto, hay partes de esa ley que el Estado no las ha implementado. No generó el banco de gametos que la ley dice que debe existir para producir hechos de fertilización. Después hay que definir algunas cosas como cuántas veces se debe probar el tratamiento y hasta qué edad. Porque, como en cualquier situación, está el deseo de la persona de poder llegar a buen término una de estas situaciones, pero también creemos que hay que ser claro y respetuoso de saber que en muchos de los casos eso no va a ocurrir. Muchas veces en las discusiones con los médicos tenemos diferencias de criterios respecto de este tipo de cuestiones.
A pesar de eso, cabe remarcar que se está aplicando la reciente ley que es nacional. También que anteriormente ya existía otra ley de la Provincia de Buenos Aires donde se aplicaba y se cumplían esos tratamientos. De hecho, nuestra entidad cubre todos los sistemas de fertilización que están nomenclados en las empresas que hemos contratado.

 

¿Qué liderazgo desarrolla desde su función?
Nosotros creemos que nuestra organización trata de agregar valor social a las cosas que hacemos. Nuestra entidad es una entidad de servicios, por lo que cada situación debe ser tratada personalmente. Personalizamos la atención. Por eso seguimos abriendo centros de atención personalizada y esto nos permite tener una relación con el socio de manera directa.
Cuando hay diferencias, que pueden ocurrir, tratamos de saldarlas. E incluso para las situaciones de crisis, o algún tipo de problema respecto del tratamiento de algún socio, también hemos creado un departamento de crisis para atender, en última instancia y a nivel directamente ejecutivo, esos temas.