frechuAlfredo Abriani, director general de Cultos del Gobierno porteño, desde diciembre de 2011, desarrolla la diversidad religiosa y acompaña a las instituciones religiosas en todas las demandas y necesidades que tengan.

Su Dirección General depende de la secretaria de Relaciones Internacionales e Institucionales, que a su vez, depende de la Secretaria General de Gobierno.

Abriani es abogado, está casado y tiene dos hijas. “El buen dialogo interreligioso que se da en la ciudad de Buenos Aires, en particular, y en la Argentina en general, colaboran con mi tarea”, asegura.

  

¿Que aspectos del contexto nacional ayudan a su trabajo y cuales lo perjudican?

El buen dialogo interreligioso que se da en la ciudad de Buenos Aires, en particular, y en la Argentina en general, colaboran con mi tarea. Mucho tuvo que ver el entonces cardenal Jorge Bergoglio, quien durante 15 años a cargo de la Iglesia católica en la ciudad de Buenos Aires, promovió mucho el dialogo interconfesional. Que en la actualidad sea el Papa Francisco, ratifica ese rumbo.

En lo que hace a los aspectos no tan positivos, puedo referirme al conflicto en el Medio Oriente, que cuando recrudece, generalmente, repercute en nuestra ciudad. Las instituciones “importan” el conflicto y se genera un clima de tensión entre las comunidades.

Por otra parte, el año pasado, durante el lapso de un mes y medio, se registraron ataques contra templos de diferentes confesiones, que aun no conocemos el origen de tanta agresividad.

  

¿Qué casos exitosos puede destacar de su gestión?

Por instrucción del jefe de Gobierno hemos construido una ciudad más amigable e inclusiva, en la que todos nos podamos sentir identificados, y con ese objetivo comenzamos a mostrar la diversidad religiosa y a acompañar a las instituciones religiosas en todas las demandas y necesidades que tengan.

Nuestra Dirección de Cultos es un ámbito en el que todas las comunidades pueden acudir a presentar sus inquietudes, y sin dudas, desde aquí articulamos con todas las áreas de Gobierno que sea necesarias para poder dar una respuesta.

Estamos desarrollando diferentes programas tendientes a mostrar la diversidad religiosa de la ciudad: en 2009, lanzamos las visitas guiadas a sitios de culto, que en la actualidad más de cien personas participan de los primeros y terceros viernes de cada mes. Más de 300 templos de todas las confesiones ya fueron recorridos y se está dando una demanda de las comunidades para ser incluidas en estos recorridos.

De estas visitas surgieron otras actividades, ya que hemos notado una serie de riquezas desde lo arquitectónico y las practicas religiosas, que las hemos reflejado en un libro llamado “Historias curiosas de templos de Buenos Aires”, cuya tirada superó los 6.000 ejemplares. Hacemos mucho hincapié en la producción de publicaciones, porque nuestros materiales quedan y perduran en el tiempo.

Ejemplo de ello también es la Guía de templos de la ciudad de Buenos Aires, editamos el tomo 1, incluyendo los templos de todas las confesiones de las Comunas 1, 2.3 y 4; se trata de un trabajo de campo muy exhaustivo y ya estamos trabajando en el segundo capitulo que incluirá a las Comunes 5, 6 y 7. Nuestro objetivo es llegar a incluir a las quince comunas de la ciudad.

  

¿Cuáles son los proyectos pendientes?

Una deuda pendiente es trabajar, en lo cotidiano, el dialogo interreligioso con gestos. Existen muchos seminarios e importantes discursos de las bondades del dialogo interconfesional, pero debemos pasar más a la acción. No digo que no haya acción, sostengo que debemos generar aun más.

Además, debemos apuntar a los jóvenes, por ello lanzamos, en mayo, la Red Interconfesional de Jóvenes, que es inédita. Se trata de un espacio de participación  generado desde un organismo del Estado, por lo que general estos ámbitos los proponen las mismas comunidades. El hecho de  ser convocado desde el Gobierno porteño, lo convierte en una de las fortalezas del proyecto.

  

¿Qué características considera que debe reunir un líder para emprender estos trabajos?

Se deben entender y escuchar las demandas de la gente y accionar en ese sentido. Esa es la principal característica.