La Diputada Nacional, Patricia Bullrich, afirma a LideresArgentinos.Com que “vivimos inmersos en la cultura populista cuyas características son el corto plazo, las políticas de impacto que llevan a la descapitalización en el mediano y largo plazo”.

¿Un breve CV suyo…?patricia bullrich

Soy Licenciada en Humanidades y Ciencias Sociales,  con orientación en comunicación, diploma de honor “Summa Magna Cum Laude”; soy Magister en Ciencia Política y Sociología de  FLACSO y Doctora en Ciencia Política por la UNSAM.

Durante  mi carrera me desempeñe en cargos ejecutivos en la Secretaria de Estado en Política, Criminal y Asuntos Penitenciarios, donde clausuré la cárcel de Caseros, emblema de la represión y el maltrato.

Fui Ministra de Trabajo, donde inauguré la Oficina de transparencia sindical y la obligación de presentación de declaraciones juradas de bienes de los sindicatos.

Fui fundadora y Presidenta  de la Convención del Partido Unión por Todos, fundado en 1997. Y soy autora de los libros  “Desafío Argentino, «Yo propongo» y «Desarticulación y Hegemonía Sistema Político y de Partidos».

 

¿Qué aspectos de la realidad nacional destaca y con cuales no acuerda?

Destaco el hecho de haber generado políticas de asignación universal por hijo y una mayor cobertura a nivel jubilatorio. Pero no coincido con este modelo político ni económico. Considero que en esta década la democracia argentina ha retrocedido, bajo un Gobierno con características autoritarias que todo busca controlarlo: la prensa, la empresa, la sociedad, los gremios, los partidos políticos.

No concibe al otro en el lugar del otro, sino que al otro lo considera un enemigo y, por lo tanto, no le da carácter de interlocutor. El debate y el dialogo han sido reemplazados por la imposición, la disciplina y la verticalidad. Así, quienes no pertenecemos al partido de Gobierno, hemos recibido, todos estos años, el insulto y el intento de ser encuadrados en consignas simplistas y típicamente dogmáticas.

Por eso es que, al no coincidir con la matriz sobre la que está construida el gobierno, me resulta sumamente difícil hablar de aspectos positivos de la realidad. Porque no puedo pensar en los temas de manera descontextualizada, como si los sacara de la realidad y los pudiera pensar aisladamente. Por eso es que mi análisis sobre lo que destaco es muy débil.

 

¿A qué políticos admira?

A Winston Churchill

 

¿Por qué?

Porque fue capaz de ver antes la realidad y entender qué iba a suceder, y de esa manera colaborar para que su país y la humanidad toda pudiese evitar caer en el peor de los totalitarismos. Esa visión, esa capacidad de ver una realidad que la mayoría de los políticos no veía, es una condición admirable para un político.
¿Por qué en Argentina no se piensa a mediano y a largo plazo?

Porque vivimos inmersos en la cultura populista cuyas características son el corto plazo, las políticas de impacto que llevan a la descapitalización en el mediano y largo plazo.

Se gasta el capital real, el capital simbólico de una Nación en esta lógica. Así, Argentina vive como en un eterno colador, todo lo que consigue se termina yendo, diluyendo y desapareciendo.

El populismo se basa en el permanente presente, en la idea de un liderazgo salvador. El presente permanente y el liderazgo salvador son contradictorios con una idea de institucionalización del poder, de un poder limitado que no permite al funcionario realizar lo que quiere, sino lo que la Constitución predetermina.

El modelo populista usa al Estado en beneficio de un sector, de un partido o de una casta, generando de esta manera un Estado poco profesional y nada meritocratico, donde el clientelismo se convierte en la manera de acceder. Acceder al empleo, acceder a la ayuda social, acceder a todo lo que el Estado brinda.

No es, en consecuencia, el ciudadano el que brinda el poder circunstancial a una gobernante que sólo administra, sino que el ciudadano “desaparece” y se diluye en un ser dependiente que todo lo espera de un benefactor.

 

¿Como se construye liderazgo político?

De distintas maneras. De una forma democrática o de una manera autoritaria. Concibo al liderazgo político como una relación de ida y vuelta, donde el representante debe estar permanentemente analizando la realidad y comprendiendo qué es lo mejor para la sociedad, de una manera responsable, no paternalista. Dejando que la sociedad crezca y cuestione, pregunte e indague.

El liderazgo debe ser un camino en el que aquellos que son liderados, mañana puedan ser líderes. De esta manera se logra que cada ciudadano sea un ciudadano con poder y que el poder no esté en un vértice.

Esta idea de un poder desconcentrado es lo que considero que alimenta los liderazgos positivos.

El modelo autoritario es vertical, personalista, no construye en base a instituciones, y desconoce la Ley.

Este tipo de liderazgos se han reproducido en América Latina que parece estar siempre esperando un “mesías político”, en vez de pensar en empoderar a la sociedad.