Reynaldo-SietecaseReynaldo Sietecase es periodista, conductor, escritor y un experto en política. Desde 2012 está al frente de Guetap, de 6 a 9 de la mañana por Radio Vorterix (92.1). En televisión trabajó como columnista junto a Jorge Lanata en Detrás de las Noticias y Día D, como conductor en Lado Salvaje y estuvo al frente de Tres Poderes con Maxi  Montenegro y Gerardo Rozín por América. También forma parte del equipo de Telefé Noticias. Publicó diferentes libros en los que alternó entre crónicas, novelas e investigación.

En gráfica se desempeñó en Crítica de la Argentina, como editor de revista Veintitrés y  director la revista 32 pies. Es de Rosario, donde empezó su carrera, y es hincha de  Central. Tiene 53 años y fue multipremiado.

 

¿Cómo observa el panorama político de cara a las elecciones presidenciales de octubre?

En Argentina tres o cuatro meses es un tiempo extenso e intenso, así que hay que esperar. Me parece que (Mauricio) Macri se graduó en las grandes ligas con lo que hizo. Porque fue por convicción, está convencido de que (Sergio) Massa no le suma. Después me parece que mostró cierta independencia de los sectores que lo apoyan tradicionalmente y a los que pertenece, me refiero a los sectores del empresariado, que le exigían que sumara a Massa.

Mostró independencia y es un dato para tener en cuenta. Que la derecha republicana en la Argentina tenga un dirigente que tenga cierta autonomía de los grupos económicos, a los que pertenece y representa, me parece un dato novedoso. Él apuesta a la polarización, en eso es igual a Scioli, porque al polarizar se benefician. Si sos uno de los dos que polarizan te beneficias, entonces el que te molesta es el tercero o el cuarto. Fue coherente su forma de actuar a pesar de la presión de los grupos económicos y de un sector del periodismo.

Me parece bueno, también, que Massa siga en carrera. La política no es ganar, la política es competir. Lula perdió tres elecciones antes de ser presidente. Macri perdió la primera elección en la ciudad. La política es una carrera larga, no una carrera de cien metros. Es una maratón. Así que está bien que juegue.

 

Se observan constantes pases de intendentes de un partido a otro sin que eso se sostenga, por lo menos en apariencia, en proyectos e ideologías. ¿Se está futbolizando la política?

Ese es uno de los males que tiene el país: se ha futbolizado la vida, no sólo la política. Está visión de decirle al otro “no existís”, pensarlo como enemigo es parte de esa idea del fútbol.  Entonces los intereses pesan más que los valores, que la convicción y la ética. Los programas han quedado en un hecho menor. ¿Cómo se puede imaginar que alguien progresista se una en una alianza con Macri? La verdad que es irracional. Por lo menos a mí me parece raro. Pero bueno, considero que tiene que ver con algunas defecciones que tiene el sistema argentino.

Dos partidos políticos que no tienen ideología muy clara, que son el peronismo y el radicalismo. Es una buena noticia la aparición del PRO y sería buenísimo que apareciera una fuerza de centroizquierda coherente, sin necesidad de estar prendida al peronismo o al radicalismo. Creo que eso le haría muy bien al sistema. Por lo menos sabríamos que la izquierda está en la izquierda y la derecha en la derecha. No metidas dentro de otros partidos. Ese es un problema que tiene el sistema de partidos en la Argentina desde hace muchísimos años.

 

¿Cuál es su análisis de la situación económica actual?

Económicamente es uno de los peores momentos para el Gobierno en los doce años que lleva. Pero aún así, no es tan malo como muchos anunciaban. Hay que empezar a aprender a que los gurúes de la economía fracasan más de lo que uno tiene en cuenta. Nos olvidamos muy rápido de eso.

El gobierno tiene un enemigo durísimo al que no pudo eliminar, que es la inflación. A pesar de que manoteó las cifras y en 2007 intervino el INDEC, el gran enemigo es la inflación porque ahí chocan muchos de sus proyectos y su discurso fundamentalmente.

Se le puede decir a la gente que las cosas están bien, pero si después va al supermercado y ve que todo aumenta y aumenta… Es un momento delicado económicamente hablando, pero a su vez el Gobierno sigue demostrando fortaleza, iniciativa política y eso le ayuda.

Creo que hay un registro de un sector importante de la población que observa que las cosas están más o menos encuadradas.  Es una rareza un fin de ciclo de esta naturaleza.

En general son muy traumáticos en Argentina y en casi toda Latinoamérica. Pero en cuanto influye todo eso en el electorado no tengo idea.

Yo, cuando no sé algo digo, no sé, que es la frase menos utilizada en el periodismo argentino.

 

¿Qué liderazgo intenta desarrollar en la tarea que desarrolla?

No me propongo un liderazgo hacia afuera, tengo un liderazgo sobre mi equipo de trabajo en la radio, en programa que conduzco hace tres años. Trato de hacerlo con rigor y calidad. Nosotros trabajamos con un elemento que es la verdad. También con los hechos. Aún con una perspectiva ideológica clara, como tengo, nunca esa visión puede anteponerse a la relación con la verdad y  los hechos. Ese es el intento, es casi una ética propia que tenemos en el equipo de trabajo y creo que ha rendido sus frutos.

Por lo menos, en los últimos años, la gente empezó a darse cuenta que en una Argentina donde la verdad dejó de ser importante y lo que importa es  afectar al otro con lo que se publica y se dice,  hay un sector del periodismo que todavía está más aferrado a los hechos que al deseo.

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